Por Héctor Alegre
Algunos maestros de la redacción periodística sostienen que iniciar una columna de opinión con números no es la manera más adecuada y que incluso está desaconsejada, sin embargo así lo haré para abordar este tema , que sinceramente me es ajeno ( más allá de mis orgullosos 6 meses de la carrera de Economía que abandoné raudamente cuando me di cuenta que la matemática, mi némesis desde la escuela como del colegio, se hacía presente y reinaba en esta ciencia, sabrán comprender que tenía apenas 18 años y a esa edad equivocaciones así son comprensibles como comunes).
Pero a lo hecho pecho, a ver la primera cifra. Según lo anunció el Ministro de Economía Carlos Fernández Valdovinos, el Ministerio de Salud Pública tendrá un presupuesto de 8.065.295.274.933 guaraníes. De acuerdo a datos de la Organización Panamericana de la Salud en el Paraguay se invierte -todo lo que es salud debe ser considerada y no gasto- 197 dólares por cápita año. Esto sería un poco de unos escasos 1 millón y medio de guaraníes por persona. De acuerdo a una tabla publicada por el sitio Datosmacro.com en nuestro país el gasto público se distribuye por ejemplo en Educación, 9,64% y en Salud 10,48%. Siempre según este sitio Paraguay se encuentra en el lugar 117 de los 192 países cuyos datos fueron publicados.
Es así, lo más complicado no es tener datos certeros sobre que el país está muy retrasado en cuanto a la necesaria inversión en Salud, sino que a pesar de tener en tiempo real incluso un adecuado acercamiento a lo que pasa en este sentido a lo largo de los sucesivos Gobiernos como sociedad no nos hemos puesto de acuerdo, o mejor nuestros gobernantes no han podido ponerse ellos en la tarea, para lograr un gran acuerdo nacional para que la salud tenga el adecuado sostenimiento financiero como forma de una política de Estado transversal a los sucesivos Gobiernos electos.
Y esta es una tarea en donde debemos madurar como sociedad dejando de lado intereses mezquinos de tinte sectario, principalmente político, el gran acuerdo nacional por una salud digna nos debe convocar en el armado de una poderosa red sanitaria que proteja a todos por igual. Si Paraguay es un ejemplo a nivel regional gracias a una política financiera blindada de los vaivenes de siempre, con una moneda fuerte que cumple en octubre 80 años, con un Banco Central fortalecido como institucionalizado., no será tan difícil iniciar un proceso orientado a universalizar la salud con estándares de países de primer mundo pero principalmente dignificando al ciudadano que no solo reclama si tiene el derecho de poder acceder a un servicio público de atención médica moderno y eficiente.
Se entiende que como toda gran tarea hay un sinnúmero de imponderables a ser tomados en cuenta, es menester identificar estas barreras para poder ir superándolas paso a paso hacia la meta, que está tan lejos o tan cerca de acuerdo al nivel de compromiso que como sociedad asumamos esta enorme lucha por lograr una salud pública humana, moderna, eficiente. Volviendo a la cifra citada más arriba, el primer gran paso, de los miles o millones que se deban de dar para lograr el objetivo es el de aumentar la inversión (no gasto) anual por habitante en salud, esos escasos 197 dólares como mínimo deben tener un incremento también por año hasta llegar al final del presente quinquenio a la duplicación de la inversión en salud pública.
Nada es imposible si en esta travesía nos involucramos en igualdad de condiciones, pero para ese primer paso se deben dejar atrás justamente todo lo que se ha hecho mal en materia de política de Estado y que nos ha puesto en un vergonzoso retraso incluso a nivel mundial en esta materia. Lo podemos hacer, sólo nos falta la adecuada dosis de patriotismo y una receta para tratar este mal que nos aqueja y que ojala sea escrita por algún médico con la letra más o menos legible, complicado pero no imposible, estamos tan abajo que no nos queda de otra que comenzar a subir.